Cuándo es necesario hacer reforma de fontanería
Existen varias razones por las que se puede requerir una reforma de fontanería en una vivienda. Una de ellas es el deterioro de las tuberías actuales. Si la instalación tiene más de 10 años o está hecha con materiales como el acero galvanizado o el plomo, es probable que esté muy deteriorada y sea necesario cambiarla para evitar futuros problemas como roturas o fugas por corrosión.

Otra razón es la realización de una reforma en la vivienda. En este caso, es recomendable cambiar la instalación de fontanería para evitar futuros problemas y costosas reparaciones. Además, al modificar la distribución en la cocina o el baño, o al instalar nuevos elementos que necesiten agua, puede ser necesario modificar la instalación.
La adaptación a nuevas normativas también puede requerir una reforma de fontanería. La normativa actual prohíbe el uso de materiales como el plomo o el hierro galvanizado en las instalaciones, y obliga a realizar la fontanería por falsos techos. Además, cada cuarto húmedo de la casa debe tener sus propias llaves de corte para independizar instalaciones en caso de avería o reforma. En resumen, es importante tener en cuenta estas razones para determinar si es necesario realizar una reforma de fontanería en tu hogar.
Reforma de fontanería: Cuándo cambiar la instalación de fontanería
1. Deterioro de las tuberías actuales
La instalación de las tuberías y desagües debe cambiarse si la instalación actual tiene más de 10 años o si se trata de acero galvanizado o plomo. Si la vivienda tiene más de 15 años, lo más probable es que la instalación de fontanería esté hecha de plomo o acero galvanizado, lo que puede causar deterioro significativo. Si no se cambia la instalación, pueden surgir problemas como roturas o fugas por corrosión, lo que resultaría en reparaciones costosas. La corrosión es el proceso de oxidación que ocurre en las tuberías metálicas debido al contacto permanente con agua, especialmente en las uniones y juntas, lo que carcome el metal.
1. Por inicio de reforma

Cuando se realiza una reforma, como cambiar el revestimiento cerámico de las paredes y suelos, o realizar un nuevo alicatado o pavimentado, tiene sentido cambiar la instalación de fontanería para asegurarse de que dure muchos años. No hacerlo puede resultar en costos más altos y molestias adicionales en el futuro, como reparaciones y obras. La reparación de una avería de fontanería supone el desplazamiento de un albañil y un fontanero, más el costo de los materiales. Y puede alcanzar el mismo precio que el costo medio de la renovación de una instalación de fontanería en una reforma de cocina.
2. Adaptación a nuevas necesidades
Los cambios en la distribución de la cocina o los sanitarios en el baño, o la instalación de nuevos elementos que necesiten agua, como una nevera con servidor de agua o lavavajillas, pueden requerir una modificación en la instalación de fontanería. En la mayoría de los casos, es más fácil hacer una nueva instalación que modificar la antigua. Además, modificar la antigua instalación no es recomendable debido a la posible mezcla de diversos materiales en una misma instalación, lo que puede provocar el efecto de par electrolítico que acelera la corrosión si se juntan dos metales diferentes, como el cobre y el acero.
3. Adaptación a la normativa

En cuanto a la normativa actual, el empleo de materiales como el plomo o el hierro galvanizado en las instalaciones de fontanería está prohibido. Además, la normativa obliga a realizar la fontanería por falsos techos (escayola o yeso laminado), evitando ejecuciones por el suelo, excepto en el saneamiento de baño y cocina. Otro aspecto normativo a tener en cuenta es que cada cuarto húmedo de la casa (baños y cocina) debe tener sus propias llaves de corte (agua fría y agua caliente) para independizar instalaciones en caso de avería u obra.
Materiales utilizados en la reforma de fontanería:
La reforma de fontanería requiere de una cuidadosa selección de materiales en función de las presiones canalizadas, temperaturas a las que está sujeta y la exposición a largo plazo. Existen dos tipos principales de tuberías de fontanería: las de metal y las de plástico.
Tuberías de metal: El cobre es muy resistente a la corrosión y a altas temperaturas, por lo que es el más utilizado en las viviendas. El acero inoxidable es más caro y, por tanto, menos utilizado en la construcción civil, mientras que el acero galvanizado, que fue ampliamente utilizado en el pasado, ha sido reemplazado en gran medida por materiales plásticos.
Tuberías de plástico para la reforma de fontanería:
- El PVC es normalmente utilizado para la conducción de aguas a grandes presiones y es adecuado únicamente para agua fría, ya que es moldeable al calor.
- El PEX tiene una alta resistencia térmica y es ampliamente utilizado en los sistemas de calefacción basados en agua.
- Por último, el PPR es resistente a altas temperaturas y tiene una baja conductividad térmica, lo que permite mantener la temperatura del agua transportada por más tiempo y elimina la necesidad de aislamiento térmico.
Tuberías compuestas por distintos materiales: Tubos multicapa, en los cuales el material plástico utilizado para las capas interior y exterior está reticulada de polietileno (PEX), mientras que la capa intermedia es de aluminio. La capa externa garantiza un perfecto aislamiento de la tubería contra la corrosión. El tubo multicapas combina las ventajas típicas del tubo de metal con las del tubo de plástico, lo que permite que las cualidades de un material compensen las debilidades del otro.
En resumen, la elección del material adecuado para una reforma de fontanería es crucial y debe tener en cuenta varios factores, como la finalidad de canalización, las condiciones de exposición a largo plazo y las presiones y temperaturas a las que estará sujeta la tubería. Si necesitas ayuda para elegir la mejor solución para tu reforma de fontanería, el equipo de Guardiola & Ramos estará encantado de ayudarte.